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“Si no hay un subsidio de la provincia tendremos que cerrar las puertas del Comité”

“Si no hay un subsidio de la provincia tendremos que cerrar las puertas del Comité”

Con esta lapidaria afirmación, el tesorero del Comité de Cuenca “Castellanos Sur”, Claudio Bottero, alertó sobre el futuro del ente que se encarga de planificar, ejecutar y controlar las obras hídricas de la zona más afectada por las inundaciones de la cuenca lechera.

17.02.2017  

La Cuenca Alta del Vila Cululú tiene varias inundaciones en su haber y cada vez que recrudece la crisis por excesos hídricos, el Comité de Cuenca “Castellanos Sur” vuelve a ser objeto de acusaciones y receptor natural de las quejas de los damnificados por la agua. ¿Pero hasta qué punto es responsable de la falta de obras, un ente que se mantiene con exiguos aportes, que está desprovisto de equipamiento acorde y por ende imposibilitado de realizar cualquier tipo de mantenimiento sobre una infraestructura hídrico-vial eternamente abandonada por todos los Estados?

En medio del drama, que vuelve a ponerlos en el ojo de la tormenta, los directivos de este Comité se acercaron en enero a Nuestro Agro para contar su verdad y explicar por qué la zona se inunda año tras año, denunciando la absoluta falta de respuestas por parte de las autoridades provinciales ante los innumerables reclamos y petitorios que ellos les realizaron. Con papeles y mapas en las manos, detallaron las cosas que se hicieron mal, aquellas obras que faltan y las que no se hicieron en el marco de las innumerables y deficientes planificaciones sobre la zona.

El vaciamiento del Comité llegó a un punto en el que peligra su continuidad como tal, dado que el cobro de las cuotas para su sostenimiento ha bajado sustancialmente en los últimos años, producto de las sucesivas crisis económicas de la cuenca y la ausencia de fondos y maquinarias, potestad del Gobierno de Santa Fe.

La vicepresidenta del Comité, Amanda Cordero (Vila), y el tesorero (que oficia de presidente por ausencia de esta autoridad), Claudio Bottero (Bauer y Sigel), quienes asumieron hace un año y medio, salen a poner la cara ante el enojo de la región y argumentan la crítica situación del Comité, como pueden.

“Estamos en un 40% de la recaudación posible; hicimos un plan de pago acorde a la situación a fin de diciembre, con convenios especiales, pero los pocos productores que todavía pagan, lo hacen con cheques que no sabemos si vamos a poder cubrir”, cuenta Bottero. “Por lo pronto ya sabemos que no podremos emitir la primera cuota, y al no recibir ningún aporte de la provincia, se hace difícil sostener el funcionamiento mínimo del Comité”, confiesa el tesorero, quien estima que tienen fondos como para pagar a lo sumo, dos meses más de sueldos a los cinco empleados que tienen, antes que se termine definitivamente el dinero del ente. “Lo único que nos aportó el Ministerio el año pasado fueron 200 litros de gasoil por semana a lo largo de algunos meses, nada más”, completó Bottero. “Si no hay un subsidio de la provincia, tendremos que cerrar las puertas; hoy en caja tenemos $300.000”, informa el tesorero.

La responsabilidad del Comité

Una de las funciones que por Ley tienen los Comités de Cuenca (ver ¿Qué dice la Ley?), es planificar y sugerir las obras necesarias para preservar las condiciones de drenaje de la región, cuya planificación general corresponde al Estado provincial.

Nuestro Agro (NA) – ¿Qué es lo que se ha hecho, o lo que no se ha hecho, para que hoy nuevamente tengamos toda la región bajo agua?

Claudio Bottero (CB) –Ante todo hay que explicar que es un ente público-privado, la parte privada es la que aporta los fondos (los productores) y la parte pública (el Gobierno) la que aporta el representante técnico que, actualmente, es el MMO Omar Robledo. Se hacen las asambleas donde los productores presentan las inquietudes y sugieren obras. Eso lo toma el Secretario técnico, lo presenta ante el Ministerio y ahí se evalúa cuál obra se hace y cuál no. Cuando asumimos, veíamos que las demandas principales de los productores eran que, por más canales que hagamos (secundarios, terciarios, etc), lo que se necesitaba mejorar era el canal madre, la columna vertebral de la cuenca, el Vila-Cululú, porque por ahí sale el agua de toda la zona. Por eso empezamos con pedidos informales y luego mediante notas, que quedaron registrados por actas, hacia la provincia, a pedirles que realicen una auditoría seria del Vila Cululú. Empezamos con el director general de Cuenca, que es el Ing. Gandolfo. Luego con los directores provinciales como Nicolás Mijich y después con el Subsecretario del área, Ing. Ricardo Ruiz. Y así fuimos elevando los pedidos. Nunca nos prestaron demasiada atención. Es más, hasta les presentamos presupuestos de terceros para realizar el estudio pero nunca nos respondieron. Y esto se veía venir.

NA - Queda a la vista que es insuficiente la capacidad del Vila-Cululú.

CB – Cuando empezamos con los pedidos ya veníamos de cuatro años de inundación. Ahora bien, no estamos pidiendo que manden una máquina sin auditar primero; queremos que vayan y auditen por qué razón es insuficiente el canal madre. La última limpieza que se hizo del Vila- Cululú fue en el 2009. Y encima entre 2014 y 2015 se realizó una extensión de 40 km aguas arriba, sin evaluar si aguas abajo la capacidad del Vila-Cululú estaba acorde al caudal que iba a recibir, principalmente desde Córdoba.

El polémico Bajo Ricci

Como se observa en el mapa que acompaña este artículo, la obra más importante de los últimos años que se agregó a esta cuenca, fue el gran Canal Bajo Ricci, que desagota una amplia zona al suroeste del departamento Castellanos desde el límite con Córdoba, y que no pertenece a ningún Comité de Cuenca. Fue una obra que se hizo sin el aval técnico adecuado entre 2014 y 2015 con llamativa celeridad, recursos propios de productores de la región y máquinas provistas por la provincia que conectaron al canal madre, aguas provenientes de más de 60.000 hectáreas que, lógicamente, colapsaron al Vila-Cululú, el cual posee un diseño y una capacidad original que data del año 1938.

De hecho, desde el Comité “Castellanos Sur” denuncian que desde la provincia no les muestran los estudios técnicos y de impacto que justifican la obra del Bajo Ricci.

NA - ¿Se amplió la zona de desagote pero sin hacer un estudio de impacto aguas abajo?

CB - Exactamente. Lo único que hicieron antes de la extensión, fue una protección de los puentes pero con el agravante de que se achicaron las bocas a causa de las defensas de cemento que se les agregaron.

Amanda Cordero (AC) – La obra del Bajo Ricci y la falta de regulación de la entrada de agua de Córdoba, sumado a la submuración de algunos puentes que quitaron y la falta de limpieza del canal madre, se combinaron para que hoy estemos todos inundados.

CB - Nosotros no estamos en contra del Bajo Ricci, porque alguna salida tenían que darle a esas aguas, que son de distritos que no tienen Comité. Pero lo que no se debía hacer era avanzar en las conexiones a Córdoba sin un estudio que acompañe. Además, se realizó un alteo sobre el camino interprovincial pero que tiene serias fallas porque el agua pasa igual y no es lo suficientemente extenso como para contener el agua de la cuenca. Lo hizo la provincia de Córdoba luego del convenio de 2014 pero sin la auditoría de Santa Fe, que se desentendió del tema.

NA - ¿Incumpliendo ese convenio?

CB - Podríamos decir que sí, eso sería de la anterior administración.

AC – El tema es que acá hubo dos períodos de esta misma administración, que trabajaron así nomás, por arribita, como se dice. Es simple: si hubiesen hecho los estudios como correspondía, no tendríamos el desastre hídrico que tenemos. Con el Bajo Richie no se midieron las consecuencias económicas que representaba seguir hacia arriba con el Vila Cululú. Debieron haber regulado con compuertas, con proyectos serios. Está a la vista lo que hicieron. Con un alteo no pueden solucionar la cantidad de agua que entraría desde Córdoba.

NA – Pero el Comité de Cuenca debió alertar de esta situación. ¿Lo hicieron?

CB - Tenemos hasta números de expedientes. Tenemos las notas asentadas. Tenemos los mails de respuestas a nuestros pedidos. Hace de marzo de 2016 que venimos solicitando formalmente un estudio del canal. Luego en abril se complicó toda la situación. En noviembre empezó a realizarse por parte de profesionales de la provincia una medición del Bajo Ricci. Y también se hizo la medición del alteo. Pero aún no tenemos las conclusiones. Se hizo la medición y los funcionarios lo que nos dicen es que el Bajo Ricci es acorde a lo que necesita la zona.

AC - Pero de la ruta 70 hacia abajo, que es donde está el problema, ahí no se han hecho mediciones todavía y por eso no se sabe con exactitud lo que se necesita.

NA - ¿Y por qué se demora tanto el estudio del canal Vila-Cululú?

CB - De parte de la provincia hay mucha burocracia. Ellos dicen que son nuevos en la administración; que toda la parte del Ministerio de Infraestructura tiene apenas un año de gestión. Pero lo cierto es que falta la decisión política y eso depende del ministro Garibay…

AC - Y del gobernador. Nosotros debemos reconocer que con esta administración, si bien es reciente, al menos tenemos más llegada que en la administración anterior. El anterior ingeniero coordinador, Mitri, que estaba a cargo del comité de cuenca, era muy tajante y siempre nos coartaba cualquier expectativa. Era como él decía y punto. Nunca escuchó a los productores. En cambio el ingeniero Gandolfo tiene otra actitud.

CB – De todos modos, un solo Comité no puede hacerse cargo de este escenario. A la provincia le estamos diciendo que este tema se resuelve a nivel de macro cuenca; hay que trabajar en conjunto con el “Castellanos Norte”, con el Las “Calaveras-Las Penquitas” y el “Principal Saguier-Romero Corralito”, porque ellos también están relacionados directa o indirectamente. Nosotros podremos hacer tal o cual obra, pero de nada sirve si por salvarnos nosotros, inundamos a los que tenemos aguas abajo.

NA - ¿Y cuál sería el cuello de botella aguas abajo? ¿Por qué el agua queda estancada en esta zona?

AC – Toda el agua que ingresa de Córdoba desemboca en un puente del Vila Cululú sobre la Ruta 70 que tiene 4,5 m de boca. Es un puente chico, angosto, viejo, obsoleto, pero también es cierto que aguas abajo no tenemos drenaje. Hay taponamientos a la altura de San Antonio, y después está la Loma de Bigand, donde el Vila Cululú pierde caudal. Por eso las obras hay que hacerlas, lógicamente desde aguas abajo hasta nuestra zona. Incluso faltan 7 km pasando Sunchales para unir el dagrado que va al Río Salado. Eso nunca se terminó. Yo creo que podemos tener inconvenientes como todas las provincias. Pero el desastre hídrico que tenemos es ineficiencia. Porque durante 8 años no se hizo nada. Nadie se preocupó por esta zona.

(El artículo completo se puede leer en la edición impresa de Febrero)

Fuente: Nuestro Agro (Gustavo Gigena)

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