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La economía y los mercados agropecuarios de cara al 2019

La economía y los mercados agropecuarios de cara al 2019
Gráfico 1

Luego de un 2018 nefasto, con variables macroeconómicas asfixiantes, el sector productivo y la economía en general se preguntan qué pasará en los próximos meses. Análisis y prospectivas de un escenario complejo. Por Carlos Seggiaro*

17.12.2018  

Una buena parte de la sociedad argentina piensa que el país es imprevisible. Que no podemos saber lo que puede ocurrir la próxima semana, o el próximo mes. A través de esta nota vamos a tratar de demostrar que el escenario económico del país está planteado actualmente, en un marco de bastante previsibilidad de cara al 2019, sobre todo en relación al probable comportamiento de las variables macroeconómicas que están vinculadas con la actividad económica del sector agropecuario.

El Gráfico 1 muestra el desempeño de la actividad productiva a lo largo de los últimos tiempos, donde puede verse el proceso recesivo actual, que comenzó en algún momento entre marzo y abril y se fue profundizando con el correr de los meses siguientes. Nuestra visión al respecto es que esta situación se prolongará hasta finales del segundo trimestre del próximo año. Recién en ese momento la Economía alcanzará el piso de la recesión, y comenzará, lentamente, un proceso de recuperación.

La explicación de este proceso descansa en el hecho de que la Economía Argentina enfrenta actualmente un combo muy complicado. Estamos frente a un escenario recesivo, pero en el marco de una política de ajuste acordada con el FMI, que empuja aún más hacia abajo la actividad económica. Adicionalmente a lo anterior, soportamos un proceso de alta inflación y tasas de interés en el sistema financiero muy elevadas, que están complicando el funcionamiento de las cadenas de pagos y aumentando la morosidad bancaria y el nivel de cheques rebotados.

En realidad, y por lo que expresamos en la introducción, el acuerdo con el FMI ayuda a explicar la hoja de ruta de los próximos meses y de cara a todo el 2019, ya que lo acordado deja muy poco margen para salirse de los estrechos carriles comprometidos. El acuerdo se estructura en base a dos ejes centrales. En primer lugar, la necesidad de generar divisas en forma genuina para lo cual hace falta un dólar competitivo, que de alguna manera ya generaron los golpes devaluatorios de los últimos meses. En segundo lugar, se le exige al Gobierno Argentino que equilibre sus cuentas fiscales de cara al 2019, lo cual explica el aumento en la presión impositiva y también el regreso de las retenciones a las exportaciones.

En este punto hay que destacar que el Gobierno Argentino se comprometió ante el FMI, en que sostendrá el tipo de cambio competitivo durante todo el próximo año. Esto implica que no permitirá que se atrase y que, por lo tanto, irá corriendo la cotización del dólar durante los próximos meses al menos al ritmo inflacionario, que podría ubicarse entre el 2% y el 3% mensual. El Gráfico 2, muestra el tipo de cambio real multilateral, que indica que la cotización actual se ubica en un valor similar al del 2008, aunque con una mayor carga impositiva.

El anterior es un punto de referencia muy importante. Que el dólar no se atrase a lo largo del 2019 y que la cotización aumente en relación a la inflación, constituye sin lugar a dudas una buena noticia para aquellos sectores productivos que están vinculados a las diversas cadenas de exportación, lo cual incluye a la mayor parte de los productores agrícolas de la Región Pampeana. 

En cambio, aquellos productores cuya producción está básicamente vinculada al mercado interno seguirán soportando una demanda golpeada por el actual proceso recesivo, que está fuertemente relacionada a la evidente pérdida de poder adquisitivo de vastos sectores de la sociedad argentina. En ese marco, los productores porcinos, lácteos y ganaderos, vienen soportando desde hace meses un escenario en el cual los costos de producción aumentan a un ritmo superior al precio de venta de sus productos, y desgraciadamente tenemos que decir que todo indica que ese escenario persistirá al menos hasta mediados del año que viene.

Por otra parte, no hay que perder de vista que el contexto internacional no ayuda demasiado en la actual coyuntura. La Economía Mundial no está atravesando su mejor momento, lo cual se traduce en precios de materias primas sumamente discretos. Sólo aquellos productos que sufren algún accidente climático, que afecte la oferta global, pueden mostrar precios atractivos, tal como ocurrió efectivamente con el trigo durante los últimos meses.

Frente a este cuadro tenemos que decir que, de no mediar un nuevo accidente climático, no se percibe ningún cambio de tendencia de cara a la primera parte del 2019. En este sentido, el Gráfico 3 muestra el índice CRB que mide el comportamiento de los commodities a nivel internacional, indica lo dicho. Esto vale tanto para los granos, harinas y aceites, como para las carnes y la leche en polvo (ver Gráfico 4, precio de la leche en polvo a nivel internacional).

Un lugar para la incertidumbre

¿Puede haber algún cabo suelto en este análisis? Hay que reconocer que sí. El primero es que aún no puede descartarse un problema climático sobre la producción argentina durante el verano, lo cual afectaría los pronósticos. El segundo es que tampoco puede descartarse un estallido social durante los próximos meses y el tercero es que tampoco puede descartarse un nuevo golpe devaluatorio en algún momento, sobre todo entre abril y junio, si los actores del mercado de capitales perciben inconsistencias en la Política Económica de cara al 2020. A las tres consideraciones les asignamos baja probabilidad, pero no se trata ciertamente de hipótesis nulas.

A modo de resumen digamos que no hay fiesta en la Economía Argentina de cara al 2019. Es ciertamente muy posible que el Gobierno Argentino pueda cumplir sus compromisos asumidos con el FMI, es decir cuentas externas positivas para el país, en términos comerciales, y equilibrio fiscal en las cuentas públicas.  

En ese contexto, y tal como ya expresamos, un dólar competitivo ayudará a mejorar la situación de los productores agrícolas, pero la recesión seguirá afectando la rentabilidad de la mayor parte de los productores pecuarios. En el mejor de los casos, la Economía comenzará a mostrar síntomas de recuperación a partir del segundo semestre, pero de manera lenta y gradual. Desgraciadamente, no parece haber margen para otra cosa.

* Economista / Asesor de Empresas Agropecuarias / Artículo exclusivo de Nuestro Agro - edición Diciembre 2018

Fuente: Nuestro Agro

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