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Queremos desearles felices fiestas y agradecerles la confianza en nuestros contenidos

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Tras cumplir 25 años de periodismo agropecuario en este 2018, Nuestro Agro desea que 2019 sea mejor para toda la argentina productiva. Nuestro compromiso sigue intacto y para explicarlo, les dejamos el artículo editorial de nuestra edición n°300. ¡Felicidades y gracias por acompañarnos!

21.12.2018  

Periodismo vs. “posverdad”

¿El periodismo ha cambiado? ¿O han cambiado sus soportes, sus canales y sus motivaciones?

La vorágine informativa tiende una trampa diaria de confusión y datos de exigua calidad y muchas presunciones que casi nunca son ciertas. Si bien se disfrazan de verídicas por aproximación o abstinencia adrenalínica del consumidor, las falsas noticias se fundan en eventos posibles pero no hechos reales y fueron bautizadas recientemente como “fake news”. ¿Cómo hacer para no ser víctimas de esta moda perversa?

¿Fake news? Una primera definición para este “neologismo” en tiempos de redes sociales y caos informativo, es que son el fruto del “antiperiodismo”, que paradójicamente circula en formato periodístico y tiene como principal víctima a los periodistas y sus receptores que se dejan conquistar, unos por la falsa ilusión de la primicia y los otros, por la necesidad de alimentar el “morbo social”.

Van camufladas de noticias verdaderas, circulando a través de portales de noticias, emisoras de radio, señales de tv, redes sociales, incluso por alguna distraída prensa escrita, y tienen como objetivo la desinformación deliberada, el impacto mediático o el engaño intencional.

Sus perpetradores buscan obtener algún rédito fugaz, espurio, que dura lo que se tarda en desmentirla, pero que daña el axioma sagrado del periodismo, que indica validar la noticia con tres fuentes confiables, incluso con la posibilidad de que aun así, resulte en una información falaz.  

Un ejemplo muy común se da con las fotos “viralizadas” sobre catástrofes climáticas, accidentes del trabajo o automovilísticos y noticias “bomba”, que aunque suenan inverosímiles, se diseminan en una red infinita y anárquica que no distingue matices entre la farsa y la verdad. Ya no importa si es o no una noticia elaborada por un periodista. Ese efecto se denomina “posverdad” y retrotraer sus consecuencias es un proceso estresante, poco interesante para las audiencias, que requiere un camino de deconstrucción mucho más arduo que la generación de la mentira propiamente dicha.

La exigencia de la inmediatez y la masividad, que alimenta ese “morbo social” con datos adulterados, hace que las “fake news”, la “posverdad” y la “viralización de mentiras” conspiren permanentemente contra el concepto de “periodismo profesional”. Es una pelea cotidiana para quienes abrazamos esta noble actividad de servicio social.

Vale una aclaración: no somos enemigos de las redes sociales y los soportes informáticos; de hecho los utilizamos como poderosas herramientas en nuestra labor, que nos permiten llegar a una mayor cantidad de lectores. Pero nuestra misión sigue siendo la verdad y la información de calidad que le permita a nuestro destinatario, tomar decisiones inteligentes bajo la más absoluta confianza en nuestro mensaje. Es decir, cuando el lector no tiene que preocuparse por discernir si es o no verídica la información que le llega en formato periodístico, entonces el proceso de comunicación se fortalece y el vínculo de confianza ya no es una preocupación.

Nuestro Agro ha cumplido 25 años de periodismo agropecuario, honrando la profesión con su testimonio. Quienes acceden a nuestras plataformas, lo hacen confiados y sin pensar en la posibilidad de encontrarse con “fake news”, ni en el papel ni en las redes electrónicas.

En este editorial queremos plantear una declaración de principios, renovar el contrato moral de confiabilidad que tenemos con nuestros lectores, porque así hemos forjado esta trayectoria que hoy les asegura una información de calidad. Seguimos buscando, entrevistando, investigando, chequeando, contrastando datos, cruzando opiniones, apelando a las fuentes más calificadas para nutrir nuestras notas. Ni el amarillismo ni la posverdad están en nuestro decálogo. Es el camino más largo, más difícil pero el más efectivo para merecer el respeto de nuestro miles de seguidores.

El periodismo sigue siendo la misma profesión de siempre, sólo ha tenido que adaptarse a las nuevas tecnologías, ni más ni menos. Ser periodistas es una elección ética que lamentablemente convive, no compite, con el antiperiodismo anónimo despojado de escrúpulos. Justamente, la existencia de esta “posverdad” de las redes sociales no hace otra cosa que enaltecer al periodismo de calidad, que no sólo se diferencia de ello por definición axiológica, sino principalmente por sus resultados.

Porque el periodismo profesional sigue siendo necesario para la sociedad y porque la verdad es un atributo intrínseco de esta actividad cuando se la ejerce con compromiso, es que Nuestro Agro ha llegado a cumplir sus primeros 25 años. Y los principales beneficiarios son ustedes.

¡Brindemos por un año mejor!

Fuente: Redacción Nuestro Agro

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