Nota publicada Edición Impresa "Junio 2018"
Informe Técnico

Agroquímicos: ¿qué nos diferencia de Europa?

Mientras en Argentina el uso de fitosanitarios sigue generando controversias, en Europa se decidió reforzar la transparencia en los procesos de autorización en materia de seguridad alimentaria.

Por Alicia Benítez
Ingeniera en Alimentos / Experta en seguridad alimentaria / benitezalicia592@gmail.com

A meses de haber renovado la licencia del herbicida glifosato, la Comisión Europea anunció nuevas medidas para que los ciudadanos puedan interiorizarse en el proceso de autorización, restricción o prohibición del uso de plaguicidas. El objetivo del Ejecutivo comunitario es demostrar que sus productos son efectivamente seguros y que las autorizaciones son respaldadas por evidencia científica. Con ese fin, la Comisión anunció que publicará todos los estudios científicos llevados a cabo por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) en los que se evalúan los riesgos de los productos. 
La decisión de la Comisión Europea, llega meses después de que el órgano le pusiera fin a un período de discusiones con respecto al uso del herbicida de mayor uso a nivel mundial, conocido como glifosato. El debate, surgió a partir de una iniciativa ciudadana, a través de la cual los ciudadanos europeos manifestaron su preocupación con respecto a la seguridad del glifosato. Dicha iniciativa, que buscaba alcanzar la prohibición del agroquímico, estaba respaldada por un informe presentado por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial para la Salud (OMS), que marcaba al herbicida como ‘probablemente cancerígeno’. La noticia cayó como un baldazo de agua fría para el sector agrario europeo, aunque rápidamente el temor superó las fronteras y llegó a otras regiones.
Si bien desde hace un tiempo los agroquímicos están en el ojo de la tormenta, debido a las críticas con respecto a su seguridad, el informe de la IARC parecía contundente y aportaba una supuesta claridad al incorporar ‘evidencia científica’ al debate. Sin embargo, la información proporcionada por dicho informe, contrastaba con la evidencia de cientos de otras investigaciones, llevadas a cabo por reconocidas instituciones. Sumado a esto, tiempo después, se dio a conocer un informe presentado por la agencia de noticias Reuters que demostraba que la agencia de la OMS, había editado intencionalmente su informe sobre el glifosato, dejando fuera de su evaluación, todos aquellos informes que no encontraban conexión entre el herbicida y el cáncer. La investigación expuesta por Reuters, sumada a la evidencia científica, generó un peso importante en la decisión de la UE de extender la licencia del herbicida. 
A partir de la iniciativa popular, la UE se tomó el trabajo de investigar a fondo las cuestiones relacionadas con el glifosato, tal como lo ha hecho en otras oportunidades con otro tipo de sustancias como la acrilamida. Al momento de anunciar su postura sobre el uso del herbicida, la Comisión Europea manifestó que el bloque solo aprueba sustancias con respecto a las cuales existen pruebas objetivas de uso seguro. Y enfatizó que se llegó a la renovación de la aprobación del herbicida tras una evaluación científica exhaustiva que arrojó que no existe ningún vínculo sobre el glifosato. 
La situación del glifosato en el viejo continente por más lejana que parezca, tuvo muchas repercusiones en nuestro país, aunque lejos de imitar a las autoridades europeas, en Argentina las decisiones se tomaron a las apuradas. Frente a la demanda legítima de los consumidores, de querer informarse sobre los productos a los que se exponen, Europa respondió con pruebas. Y no contentos aún con esa decisión, los ciudadanos reclamaron más transparencia. Por lo que las autoridades volvieron a responder con evidencia. En este último caso, haciendo públicos sus métodos de evaluación. Al presentar las medidas, el comisario de Salud y Seguridad Alimentaria de la Unión Europea, Vytenis Andriukaitis, expresó que sus objetivos son claros: transparencia, independencia y uso sostenible de los plaguicidas. A través de esos tres términos, Andriukaitis resumió la política de todo un bloque. Lo que contrasta con lo realizado hasta ahora en nuestro país, en esta misma materia. Mientras en Europa se habla de utilización sostenible y de transparencia, en Argentina, la solución que gana fuerza es la de la prohibición. 
En nuestro país los mitos se instalaron, se dicen cosas, como que el glifosato causa cáncer o malformaciones congénitas, pero hasta ahora, no hay pruebas que lo demuestren. Pareciera que rinde más alimentar ese pensamiento, que ponerle un freno a las acusaciones y redirigir el debate. Así lo demuestran aquellos concejales que emplean soluciones rápidas, que lejos de traer alivio, generan aún más confusión. La decisión de prohibir el glifosato, como la anunciada pocos días atrás en Gualeguaychú, demuestra el poco interés de las autoridades en tomar decisiones premeditadas, debatidas y bien fundamentadas. Prohibir el glifosato, no solo no es viable considerando el nivel de productividad que busca alcanzar el sector agrícola, sino que además es injustificada. Si las autoridades quieren marcar tendencia con sus decisiones, deberían empezar a poner el foco en la cuestión central: la seguridad de los productos y dejar de lado sus propios intereses. 

Fuente: Nuestro Agro

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