Nota publicada Edición Impresa "Julio 2018"
Informe Técnico

Un trigo "con pocas pulgas"

Prevenir las plagas que se vienen en la campaña fina. Principales áfidos que afectan al cultivo. Informe técnico sobre la descripción, detección y praxis sobre las diversas variedades de pulgones.

Por Nicolás Iannone
Ing. Agr. de la EEA Pergamino

La producción del cultivo de trigo puede ser afectada por distintos insectos plaga, y entre ellos se destacan por su impacto los insectos del suelo (principalmente bicho torito dentro de la gran variedad de especies que componen el complejo), varias especies de pulgones y de chinches, y entre éstas la chinche de los cuernos en implantación y la chinche verde desde espigazón en adelante.
Los pulgones corresponden a insectos del Orden Homoptera, y a la Familia Aphididae, de allí que vulgarmente también se los denomina áfidos o afídidos. Los más importantes en la producción de trigo son: el "pulgón verde de los cereales" (Schizaphis graminum), el "pulgón amarillo de los cereales" (Metopolophim dirhodum) y el "pulgón de la espiga" (Sitobion avenae), más allá de otros áfidos de importancia como el "pulgón de la avena" (Rhopalosiphum padi), el "pulgón ruso" (Diuraphis noxia), etc.
Son pequeños insectos de cuerpo blando, más o menos alargados u ovales, generalmente pirimiformes, y, por su capacidad de reproducirse artenogenéticamente (parición de crías vivas) estos áfidos pueden presentar varias generaciones sucesivas en un período relativamente corto. Por tal motivo se caracterizan por un gran potencial biótico. 
Los pulgones adultos pueden presentar formas ápteras (sin alas) o aladas. Estas últimas son las que posibilitan la difusión hacia otros sitios aprovechando la ayuda del viento para trasladarse incluso a grandes distancias, posibilitando así el inicio de la infestación de nuevos lotes y su progresivo establecimiento mediante la rápida generación de colonias.
Otoños e inviernos secos en los que predominan temperaturas templadas o ligeramente frías son condiciones climáticas predisponentes, en general, para el desarrollo de colonias de pulgones. Períodos húmedos prolongados, por el contrario, favorecen el desarrollo de agentes naturales de control como principalmente hongos entomopatógenos, entre otros controladores naturales que en conjunto suelen limitar significativamente las poblaciones de pulgones.
Los pulgones causan daños que en forma directa e indirecta impactan sobre el rendimiento del cultivo de trigo. Los directos son producidos por la extracción de savia, daños que se pueden traducir en una reducción de la altura de plantas y/o afectar la formación de granos, o bien en la disminución de la fotosíntesis por clorosis en hojas debido a los daños que suelen ocasionar algunas especies.
Un manejo racional de pulgones en el cultivo de trigo debe seguir las pautas básicas del Manejo Integrado de Plagas (MIP), las cuales sugieren que para llegar a decidir el control de pulgones hay que considerar dos principios básicos (Gamundi et. al, 2011): El Umbral de Daño; y El estado fenológico del cultivo.
A fin de aplicar los umbrales de daños, será imperioso conocer la abundancia o densidad de pulgones presente en el lote de trigo; y para ello se deberá monitorear el cultivo cada 7-10 días. En general, debido a la no coincidencia entre especies de pulgones en la dinámica poblacional y pico de presencia, el monitoreo de pulgones en trigo debe realizarse en gran parte del ciclo del cultivo, desde la emergencia hasta el estado de grano pastoso.
Una de las prácticas medulares del MIP consiste en proteger a los agentes naturales de control biológico que suelen mostrar una gran capacidad de control natural de pulgones en trigo: parasitoides, hongos entomopatógenos, y predadores. Por lo tanto, ante la decisión de realizar un control químico de pulgones, será de vital importancia seleccionar el insecticida más adecuado, o sea, entre aquellos específicos y de baja toxicidad, que no alteren la subsistencia de los enemigos naturales de los pulgones en trigo (Gamundi et. al, 2011).
Entre los predadores eficaces en el control de pulgones, al estado larval y adulto, se encuentran Coleópteros coccinélidos como: Cicloneda sanguínea, Coccinela ancoralis, Eriopis conexa, Hipodamia convergens, etc. Predadores Neurópteros también son de gran importancia en el control biológico natural de pulgones en trigo, como las larvas de Chrysopa spp. Asimismo entre los Dípteros, las larvas de sírfidos (Díptera: Syrphidae) suelen aportar a la regulación natural de las poblaciones de pulgones en trigo.
Muchos parasitoides se suman al complejo de insectos benéficos que regulan las poblaciones de pulgones, y entre los más comunes se pueden mencionar los del género Aphidius spp., Praon spp., etc. Así también, los microorganismos fúngicos suelen ser controladores naturales muy eficientes de pulgones en cultivos de trigo, especialmente al favorecerse el desarrollo del hongo durante largos períodos de alta humedad ambiente (hongos del género Entomophthora spp. son importantes agentes de mortalidad natural de pulgones en las referidas condiciones ambientales).

Pulgón verde (Schizaphis graminum Blanch)
Los individuos del pulgón verde de los cereales son de color verde claro brillante o verde manzana, con una banda o franja más oscura (tonalidad verde azulada) dispuesta en forma longitudinal en el dorso del cuerpo. Miden de 1,7 a 2mm de longitud. Los sifones o cornículos, convergentes hacia la cauda, son cortos, claros y con los ápices negros.
Esta especie de pulgón es la que puede afectar al cultivo de trigo más temprano. Es decir, que dentro del ciclo del cultivo el pulgón verde es el primero que normalmente suele colonizar o invadir al trigo. La Sintomatología de ataques de pulgón verde suelen comenzar a detectarse a través de manchones amarillentos. Este pulgón es favorecido por clima seco y con temperaturas inferiores a 20ºC. Las heladas no afectan el desarrollo del pulgón verde de los cereales. Al alimentarse, inyecta una saliva tóxica que suele producir necrosis de los tejidos dañados por las punciones en hojas, y éstas en ciertos casos llegan a amarillear reduciendo el área fotosintética de la planta. 

Pulgón amarillo (Metopolophium dirhodum Walker)
Esta especie de pulgón del trigo aparece a fines de invierno e inicio de primavera. Los pulgones adultos presentan un cuerpo color amarillo verdoso o amarillo limón, con una banda o línea longitudinal en el medio del dorso de una tonalidad más oscura y bien visible. El tamaño de su cuerpo es de 2 a 3 mm, y de forma oval alargado. Las antenas son largas, y con una coloración oscura en su ápice. Se encuentra principalmente en las hojas, y con preferencia en el envés de las mismas. Normalmente inicia sus infestaciones en momentos previos a la encañazón del trigo. 
En el caso de ataques de cierta importancia en un trigo que haya alcanzado o superado el estado fenológico de espigazón, el pulgón amarillo puede llegar a infestar las espigas también.
El pulgón tiene mayor incidencia sobre el rendimiento de trigo durante el período de llenado de grano.

Pulgón de la espiga (Sitobion avenae Fabricius)
Los adultos del pulgón de la espiga presentan 2 a 3 mm de largo, y una coloración muy variable: desde un verde pálido amarillento o castaño claro (forma clara), a un tono verde parduzco o rojizo opaco casi negro (forma oscura). Presenta pequeñas manchas oscuras en su dorso; pareciera que sus patas tuvieran "zapatitos negros" y las antenas y sifones también de color negro. 
Su presencia en trigo es más elevada entrada la primavera. Aunque las primeras colonias del pulgón de la espiga suelen ubicarse sobre las hojas, prefiere -como su nombre lo indica- atacar las espigas del cultivo de trigo. 
Para el monitoreo se recomienda una observación minuciosa de las espigas, ya que los pulgones suelen pasar desapercibidos debido a su ubicación entre las espiguillas (en raquis y raquillas) y muestra un elevado potencial biótico.
Según condiciones climáticas imperantes, en ciertos casos comienza a aparecer temprano, en encañazón, pudiéndose presentar en forma conjunta con el pulgón amarillo, especie más dominante en dicho estado fenológico. Sin embargo, el pico de aparición del pulgón de la espiga en trigo (desde espigazón a fin de formación de granos) generalmente es posterior al pico del pulgón amarillo de los cereales. Al estado de grano pastoso abandona el trigo para pasar a gramíneas silvestres.
Su impacto se podrá ver reflejado a través de la disminución del número de granos por espiga, disminución del peso de los granos, así como por el achuzamiento de los mismos.

El monitoreo, la clave
A fin de aplicar los umbrales de daños, será imperioso conocer la abundancia o densidad de pulgones presente en el lote de trigo; y para ello se deberá monitorear el cultivo cada 7 ó 10 días, registrando los pulgones presentes en 10 tallos por sitio, tomando al azar un número de sitios que dependerá del tamaño del lote. Se recomienda evaluar 10 sitios tomados al azar dentro del lote, a fin de obtener promedios poblacionales que sean representativos. Se sugiere la revisión de al menos 25 a 30 plantas al azar desde la emergencia del cultivo en adelante. 
En el caso de lotes que presentan variaciones topográficas se sugiere revisar plantas en las distintas situaciones de terreno, tomando 10 plantas en el bajo, 10 en la media loma, y 10 en la loma (Saluso, 2015). Cualquiera sea la situación, al promediar las cantidades de pulgones registradas, se obtendrá la cantidad promedio de la especie de pulgón identificada en el lote.

Toma de decisión
Al número promedio de pulgones/planta, representativo de la población presente en un lote dado, se lo debe cotejar con el umbral ya establecido (umbral de daño o umbral de acción) según la especie existente y según el estado fenológico en el que se encuentre el cultivo. En caso de tener en el lote un número de pulgones/planta mayor al umbral de acción, entonces, se decidirá la necesidad de realizar el control de la plaga.
Tener en cuenta que el trigo puede ser muy afectado por el pulgón de la espiga, pero con diferencial susceptibilidad según distintos estados fenológicos (espigazónfloración y grano acuoso; ver Cuadro de umbrales), aunque en grano pastoso el cultivo deja de ser susceptible y, por lo tanto, en dicho estado no resultará necesario su control.

Tratamientos de control
Debido a la importancia de prevenir los efectos del pulgón verde de los cereales al inicio del ciclo del cultivo, y más aún ante un clima seco prevalente y la presencia de este pulgón en otros sitios (gramíneas cultivadas o silvestres), se recomienda realizar el tratamiento de las semillas (TS) de trigo para proteger la implantación de los daños de ciertos insectos de suelo.
Por los hábitos alimenticios de los pulgones, sobre todo de aquellas especies que atacan la parte foliar de la planta, es recomendable la utilización de insecticidas sistémicos o que tengan buena acción translaminar, máxime en el caso de una actividad fisiológica de la planta no limitada por escasa disponibilidad hídrica.
La selección del insecticida más adecuado, debe hacerse bajo la premisa de priorizar su baja toxicidad y el resguardo del control biológico natural, con el propósito de proteger este valioso recurso natural presente en el cultivo. Además de la correcta preservación del ambiente, la elección de un insecticida que respete los insectos benéficos ("Aficida" Pirimicarb WG 50%, o el nuevo insecticida banda verde "Transform" Isoclast WG 50%) resultará de gran utilidad para evitar nuevas re-infestaciones.
Usar tensioactivos en aplicaciones para el control del pulgón de la espiga, para evitar que las gotas permanezcan esféricas sobre las aristas hasta secarse sin lograr cobertura, o bien sin lograr hacer contacto con los pulgones protegidos entre las espiguillas; y considerar las condiciones de humedad ambiente, utilizando productos de acción antievaporante. 

Fuente: Nuestro Agro

  Recomendar a un amigo
 * Tu Nombre
 * Tu E-Mail
 * Nombre amigo
 * E-Mail amigo
Enviar
  Comentarios de Lectores
Sin comentarios hasta el momento.
Comente este artículo
 *
* Ingrese el código a continuación:
Código
Enviar