Nota publicada Edición Impresa "Agosto 2018"
Tema de Tapa

Eligen el tambo a pesar de todo

Eligen el tambo a pesar de todo
Lucila y Julián Imhoff van contra la corriente con mucho optimismo y fe en la actividad. A favor suyo es que arrancan de cero, sin crisis remanente.

Hace cuatro meses ingresó a la actividad un nuevo establecimiento en jurisdicción de la localidad de Gessler, Dpto. San Jerónimo. La noticia se destaca por tratarse de un emprendimiento que lo impulsaron dos jóvenes profesionales: Lucila y Julián Imhoff. Hace más de tres años comenzaron a ejecutar el proyecto y hoy disfrutan a pleno el comienzo de las actividades en un momento en que las vaquillonas paren, el rodeo se agranda y el volumen de leche crece. Historia para contar y reflexionar.

Suele decirse que para concretar ciertos emprendimientos hay que esperar "el momento". En general la realidad que nos devuelve el espejo del país no siempre suele ser la adecuada, menos hoy. Vivimos en una Argentina inestable, contradictoria donde nunca se sabe cuál es "el momento ideal".  Por lo tanto, toda noticia que permite hablar de un emprendimiento nuevo es alentador, pero si se trata de uno vinculado a la producción de leche, nos coloca ante un hecho doblemente auspicioso.
Para poner en contexto la puesta en marcha del tambo "El Día", sin historia que lo preceda, hay que decir que se trata de un proyecto que fue pensado y analizado por quienes hoy están al frente del establecimiento. Desde el vamos se descarta que se trata de gente que ingresa a la lechería como "aventura". Claramente, no están dando un mal paso, aunque la actividad lechera no ande en su mejor momento. "Nos cargan, nos dicen que estamos locos, que no sabemos en donde nos metimos, que nos dediquemos a otra cosa, pero bueno, hay libertad para opinar, los buenos tamberos no piensan así", comenta Julián.
Por lo tanto, la reflexión que deja esta entrevista, es que no se puede impedir que en la vereda de enfrente aparezcan otro tipo de opiniones negativas. Poco importa, la realidad con su historia acumulada va a desmentir  -seguramente- y una vez más que cada actividad, en cualquier latitud del mundo, crece y se renueva constantemente de la mano de una nueva generación de emprendedores. Por lo tanto hay que darles la bienvenida a Lucila y Julián a la actividad tambera. De ahora en adelante ellos protagonizarán su propia historia, con sus luces y sombras, como debe ser. Hoy disfrutan cómo su tambo produce leche, ven parir a sus vaquillonas y se imaginan un rodeo de 250 vacas.

Emprendimiento desde la convicción
Al emplazamiento del nuevo tambo se puede llegar desde la ciudad de Gálvez unos 20 km. al norte por ruta 6 pasando el puente del arroyo Colastiné o bien desde la autovía 19 hacia el sur atravesando las tres San Carlos (Norte, Centro y Sur), bordeando luego la localidad de Gessler tres km. al sur. Julián y Lucila aguardan la llegada de Nuestro Agro y de inmediato nos invitan a conocer las instalaciones.
"Mi padre y mi madre eran agrónomos, en este campo hacían cría, habían comenzado con 8 vacas de cría y llegaron a tener 800, en verano se disponía de buen pasto y en invierno se suplementaba todo el rodeo, la actividad comenzó a tener problemas de rentabilidad allá por 2003/2004, un sistema con alta carga y un mercado deprimido complicaba el negocio, que comenzó a descapitalizarse. Mi hermana Lucila finaliza su carrera de Veterinaria en 2004 y comienza a ejercer su profesión manifestando su interés por el tambo, actividad que también me agradaba y que me termina de atraer cuando inicio mi carrera de ingeniero agrónomo en Esperanza", sintetiza Julián (28) lo que primero fue un sueño, luego un proyecto y finalmente una realidad.
El relato de la historia familiar: completa Lucila (38) comentando que la actividad de la cría que realizaban sus padres atravesaba por diferentes dificultades: "Nosotros somos cinco hermanos, todos hemos logrado estudiar, en cuanto a mi hermano Julián que es mellizo y ambos son ingenieros agrónomos, siempre compartimos la idea de iniciar un tambo, de a poco se lo fuimos comentando a nuestros padres quienes no estaban muy convencidos y cuando me recibí me comenzaron a escuchar más, fue un proceso", completa.
Llegando a 2007 la idea del tambo estaba madurando "pero ese año nos afecta muchísimo las inundaciones y se pospone el proyecto y de allí en adelante se presentan años complicados con el agravante de que nuestra madre –Julia Ceratto- se enferma de cáncer y fallece en 2015" cuenta Lucila. 
Por su parte Julián destaca que hace cinco años decidieron ingresar al CREA Centro Oeste Santafesino, en donde encontraron un ámbito al que califica de "muy buena experiencia grupal donde compartimos conocimientos en un ámbito donde siempre se debate además de contarse con asesoramiento técnico adecuado y eso nos disciplina en muchas tareas de gestión". Admite que los mismos integrantes del grupo CREA –todos tamberos- los ayudaron a tomar la decisión con diferentes consejos y advertencias.
En el 2016 la decisión de instalar el tambo estaba tomada y se comienza con la compra de una parte del equipamiento, una ordeñadora GEA-Westfalia de 12 bajadas para ampliar a 16, perfiles para la estructura y otros materiales. Cuando iba a comenzar la obra civil aparecen las lluvias de abril de ese año y recién en agosto del 2017 comienza la ejecución. Se levantó el nivel de toda el área de ordeño, se construye una gran platea de hormigón y la fosa incluyendo también el piso para el sector de espera, una sala de 19 x 13 mt. total y los restantes espacios para sala de frío, de maquinaria y sanitarios para el personal. "Fuimos nosotros mismos quienes administramos la obra contratando a una empresa de la zona, siempre con la idea de bajar costos en este aspecto", refiere Julián. Destaca que el montaje y puesta a punto de todo el sistema de ordeño estuvo a cargo de la firma TodoTambo de Rafaela.
Mientras se fue liquidando el rodeo de cría se avanzó con la obra y se trabajó en la producción de alfalfa y algunos lotes de maíz. Son 130 ha. propias con un declive hacia una cañada atravesada por el arroyo Colastiné. La empresa que se identifica como "El Día S.A." alquila tres lotes lindantes de 25, 50  y 60 ha. cada uno para realizar la agricultura en función del tambo. La obra tanto civil como el montaje de las instalaciones de ordeño, sala de máquina y de frío, se inició en agosto de 2017 y se terminó en abril del presente año con algunas demoras debido al tendido de la red eléctrica. Aún hay detalles que se están finalizando y resta el techado del corral de espera y colocación de ventiladores. Asimismo avanzan en la instalación de las aguadas mediante un sistema de aspersión.
 Las que no esperaron para parir fueron las primeras 12 vaquillonas que obligaron a se realice el ordeño con una ordeñadora portátil al tacho hasta que se pone en marcha todo el sistema de 12 bajadas ordeñándose en ese momento (fines de abril) 40 vaquillonas. Actualmente se ordeñan 117 animales que han ido pariendo a lo largo de cinco meses lo que generó una guachera muy poblada donde la crianza es comunitaria. 
"Hemos ido comprando animales de buena genética proveniente de establecimientos de la zona, de Rafaela, Sunchales, Tacural, San Martín de las Escobas y eso hoy lo vemos traducido con producciones individuales que oscilan entre 25 y 26 lts, aunque todavía no podemos tener estadísticas ya que ingresan nuevos lotes todos los meses, nuestro objetivo es alcanzar las 250 vacas en ordeño con una carga de 2 a 2,2V0/ha." describe Julián, reconociendo que dentro de un año recién se podrá hacer un análisis más fino de la evolución de todos los índices productivos.

¿Un momento inoportuno?
Transcurrieron cinco años desde la toma de decisión y el avance del proyecto; comenzaron a ordeñar en el mes donde se complicó la economía del país devaluación mediante. Sin embargo los hermanos Imhoff no están ni asustados ni preocupados, están felices.
Nuestro Agro (NA) - Se les cumplió el sueño del tambo propio coincidiendo con un momento complicado de la lechería. Comienzan a ordeñar enfrentando una devaluación de nuestra moneda y la consiguiente suba de costos de producción, ¿cómo viven este momento?
Julián Imhoff (JI) - Hay cuestiones a favor y en contra según cómo se lo mire, primero nosotros no tenemos historia vivida como tambo, segundo es que fuimos comprando el equipamiento mucho tiempo antes, tal vez con un dólar a $ 9, después la obra civil y el montaje se inició el año pasado y finalizó justo cuando la devaluación comienza en abril y nosotros comenzamos a ordeñar disponiendo de reservas forrajeras. Si bien tuvimos un crédito inicial y recursos que juntamos con la liquidación del rodeo de cría, el año pasado ya habíamos comprado varios lotes de vaquillonas, es decir que no estamos endeudados, sólo una deuda razonable. 
Lucila Imhoff (LI) - En este emprendimiento, aunque se fue demorando por distintas razones no tenemos ningún motivo para arrepentirnos, a tal punto que en abril de este año ya teníamos asignado un crédito por 2 millones de pesos a una tasa del 19% y en donde la provincia subsidiaba un 3% y quedaba en 16%, cuando vamos a firmar se demoraron unos "papeles" y nos dijeron que la tasa subiría unos puntos más (23/24%) y resulta que cuando llegamos al trámite final nos anunciaron que la tasa estaba en 29%/30%. Por supuesto que desistimos, ese era un dinero para comprar más vaquillonas cuya tasa inicial era pagable, pero bueno, ya entendemos cómo es nuestro país, seguiremos más despacio.
 NA - Si Uds. actualizan todo lo invertido con un dólar a $ 28 ¿podrían encararlo actualmente?   
JI - Claro que hoy es mucha plata pero hay que entender que así es nuestra economía, desde 2015 que ya teníamos la decisión tomada pasaron muchas cosas, si nosotros hubiéramos especulado no hubiéramos avanzado y con ese concepto nadie más invertiría, nosotros entendemos que hay que correr riesgos cuando se encara una actividad que agrada y para la cual nos hemos preparado. No somos ni más ni menos poderosos por el sólo hecho de actualizar valores, nuestra alegría pasa por tener nuestro tambo en marcha.

Hacia la simplificación
NA - ¿Cuáles serán las características del sistema productivo que implementarán?
JI - Si bien tenemos algunas limitantes en este campo de 130 ha. son suelos II y III, sabemos cómo se comporta, eso nos ayudará a implementar un sistema pastoril simplificado, con silo autoconsumo y en el ordeño balanceado, en las instalaciones se brindará confort animal en los conceptos más básicos, aguadas cercanas y limpias, un poco de sombra, corral de espera con aspersión y ventiladores y un seguimiento permanente del pasto, midiéndolo y previendo las necesidades para planificarlo. Apuntamos a un sistema amigable con el medio ambiente, cuidando la reposición de nutrientes en los suelos, la guachera es de tipo comunitaria, básicamente ese es el criterio.
LI - Pondremos el acento en el control reproductivo que también es clave en un tambo con buena detección de celo, inseminación y alto porcentaje de preñeces, en esto también se comprometerá la labor del personal que deberán trabajar en equipo, bien informados y comunicados.
NA - ¿Ven con optimismo el futuro de la lechería?
JI - Si nos dejamos atrapar por todas las cuestiones negativas que cuentan y pasan los tamberos con muchos años en la actividad, seguramente no estaríamos hoy aquí accediendo a la entrevista de esta revista y de otros medios que nos han visitado. Pero también nos rodean productores que tratan de ser eficientes, que manejan estrategias para los momentos complicados, en el CREA debatimos para que nadie ande bajoneado. Somos conscientes que producimos con insumos dolarizados y nos pagan la producción en pesos y con precios que no podemos fijar y costos muy altos. Entendemos que debe haber una política de Estado, que se generen herramientas de sostenibilidad, que haya planes accesibles de finacimiento que sepamos con anticipación cuánto nos van a pagar al menos el mes próximo, que conozcamos con transparencia las perspectivas del mercado y se mantengan las exportaciones. Nosotros recién comenzamos y estamos analizando nuestros gastos y no sabemos todavía a ciencia cierta cuál es el resultado. Pero si hay algo que tenemos en claro es que vamos a registrar todo el movimiento del tambo, es imposible llevar adelante un tambo sin tener anotaciones básicas, hay que evaluar cuánto se gasta para producir, el costo operativo, el mantenimiento general y entiendo que en el tambo si bien hay un resultado mensual hay que evaluarlo por año y es allí donde el resultado nos va a marcar tendencias.
LI - En esto sabemos que hay un día a día, que hay que observar e ir corrigiendo, no hay un sistema perfecto, estamos sometidos esencialmente al clima y a los ciclos biológicos de la naturaleza, eso no lo podemos desconocer. Lo demás son números de un negocio que hay que gerenciar, en cada uno está la decisión de crecer o mantenerse, pero mi opinión es que producir leche con poca gestión es un alto riesgo. 

Fuente: Nuestro Agro

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