Nota publicada Edición Impresa "Octubre 2018"
Economía

Por las retenciones, el Estado aumentó su participación en la renta

Un informe de FADA mostró un incremento considerable a partir de una combinación de factores que incidieron en la rentabilidad del productor.

La Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) elaboró la medición de su tradicional índice correspondiente al mes de septiembre de 2018, que marca una participación de los impuestos sobre la renta agrícola del 60,9% para el promedio ponderado de los cultivos de soja, maíz, trigo y girasol. Así, de cada $100 de renta (ingresos menos costos) que genera una hectárea agrícola, $60,90 se lo llevan los distintos niveles de gobierno. 
La cifra fue mayor a la registrada en el mes de junio, cuando el indicador se ubicó en 55,8%. Desde la institución advirtieron que el incremento obedece a "los derechos de exportación, combinados con la baja de precios y amortiguados por la suba del tipo de cambio". De todas maneras se trata de la segunda menor marca de los últimos 12 años. 
Para los casos de trigo, maíz y girasol, que tenían 0% de derechos de exportación, pasan a pagar $4 por dólar exportado, que con un dólar de $38 equivaldría una alícuota del 10,5% y, si se considera un dólar de $40, la alícuota sería del 10%. "Aquí la primera característica distintiva de este esquema, es que a mayor tipo de cambio, menor es la alícuota de derecho de exportación", explicaron los especialistas. En el caso de la soja, se redujeron los derechos de exportación vigentes al 18% y se le agregaron los nuevos derechos de exportación, es decir que sería 18% más $4 por dólar,  lo que equivale a una alícuota de entre 28% y 28,5% de acuerdo al tipo de cambio. 
"Para el mes de septiembre, con el esquema de reducción gradual, la soja hubiese tenido una alícuota del 25,5%, por lo que el incremento efectivo fue de entre 2% y 2,5%; en tanto, para los demás cultivos el incremento fue de entre el 10% y el 10,5%", destacó el informe. 
Por el lado de la rentabilidad, con el efecto combinado de todas las variables, el resultado después de impuestos en campo alquilado se redujo un 23% en dólares contra junio en el caso de la soja, mientras que en maíz el impacto negativo fue del 43%. Aquí es donde se ve el efecto diferencial entre el incremento de la alícuota de los derechos de exportación que tuvo la soja del 2%, contra el incremento del 10% que tuvo el maíz. 

Cómo impacta el tipo de cambio
Cuando el dólar evoluciona por encima de la inflación, genera un impacto positivo sobre los sectores exportadores porque los ingresos (en dólares) se incrementan por encima de los gastos (que, en parte, son en pesos). Por ello, desde FADA remarcaron que "la devaluación del peso con respecto al dólar genera que se amplíe el valor de la producción y eso hace bajar la participación del Estado en la renta agrícola". Cabe destacar que en los últimos 12 meses el incremento del tipo de cambio fue del 120% y en período julio - septiembre, del 54%. Por su parte, los costos totales se han incrementado un 38,8% con respecto a junio y 95% con respecto a septiembre de 2017.  
Si se analiza la estructura de costos de los cultivos de acuerdo a la moneda en la que están expresados, "se puede identificar que un 64% de los costos de una hectárea de soja están estrictamente dolarizados mientras que el restante 36% están pesificados". Esa relación en junio era 59%-41%, pero al crecer de manera abrupta el tipo de cambio los componentes dolarizados presentan mayor peso relativo.  Si se considera la renta de la tierra dentro del esquema de costos, los costos dolarizados en una hectárea de soja pasan a representar el 72%
El componente en pesos también suele tener una alta relación con el dólar por "la rápida transmisión de la devaluación a los precios que hay en una economía inflacionaria como la argentina y porque dentro de los costos pesificados está, por ejemplo, el flete cuyos costos dependen en gran medida del precio del combustible y este está ligado directamente al precio del petróleo y del dólar". 
En el caso del maíz, como los fertilizantes y semillas tienen más peso que en el caso de la soja, los costos dolarizados ascienden al 67% de la estructura, mientras que los pesificados alcanzan el 33%. Si se considera la renta de la tierra, el peso de los costos dolarizados asciende al 72%.

Competitividad y costos
En el informe de FADA también se analizaron los costos involucrados en una hectárea de maíz y para el cálculo del índice se toma desde el valor FOB al resultado después de todos los impuestos. Por ello, se consideran los costos de exportación (fobbing), comercialización, transporte, seguros, administración y producción.
Los gastos de fobbing representan entre el 9% y el 12% de todos los costos involucrados en una hectárea de maíz. Los expertos aseguraron que resulta "llamativo" que representen lo mismo que cuestan los fertilizantes, tanto en maíz como en soja, y señalaron que "hay un tema de competitividad y costo argentino para analizar".
En el caso del transporte del maíz, el flete representa el 17% de los costos en Buenos Aires, en Córdoba el 19%, en San Luis el 19% y en La Pampa el 20%. En Santa Fe, como el grueso de la producción se encuentra relativamente cerca de los puertos, representa el 11%. De esta manera, queda demostrado que la participación se incrementa a medida que uno se desplaza hacia el interior mediterráneo. Los técnicos de la Fundación revelaron que el indicador se ha reducido drásticamente con respecto al año anterior "porque creció el valor de la producción por encima de lo que creció el costo de transporte como consecuencia de la devaluación". 

Fuente: Nuestro Agro

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