Nota publicada Edición Impresa "Enero 2019"
Editorial

El cambio y la esperanza en manos de los argentinos

En este comienzo de año hay más incógnitas que certezas. En la actividad productiva no hay buen ánimo, prima el desasosiego que dejó el 2018 con un comienzo de buenas señales de crecimiento que prontamente desaparecieron en el segundo trimestre. La devaluación de nuestra moneda contra el dólar desencadenó una debacle económica y financiera que golpeó duro en todos los sectores con el agravante de una sequía en la agricultura que hizo sentir sus efectos.
De alguna manera aquella famosa conferencia del 28 de diciembre de 2017 había sido la primera señal negativa cuando el gobierno anticipa un cambio de metas que da por tierra su famoso optimismo de "vamos a crecer de la mano de inversiones y de estímulo a las pymes". Terminó siendo el relato de un Gobierno que arrancó sin ceñirse a un plan económico, sin bajar el gasto público, es decir con escaso coraje para encarar los "grandes cambios" que pretendía. La realidad golpeó muy duro a esta política de improvisar aunque el mayor castigo ha sido para la sociedad en general y para los sectores productivos en particular que esperaban medidas de incentivo para generar crecimiento y miles de puestos de trabajo de la mano del entramado pyme. Estas acusaron la dureza de un cambio de rumbo que hoy se nota claramente y en el Gobierno nadie se hace cargo. Tampoco se hace nada para aliviar el difícil momento por el que atraviesan las pequeñas y medianas empresas que son las principales generadoras de empleo y desarrollo en todos los rincones del país. Un mal síntoma que preocupa justamente en un año electoral que llevará a la ciudadanía varias veces a las urnas con escasas opciones por un cambio en serio. 
¿Se puede hablar en otros términos para no trasmitir esta onda negativa? Es una pregunta que nos hacemos desde este espacio que siempre intentó transmitir optimismo aún en momentos complicados. El optimismo lo hace la gente que trabaja todos los días y hace un esfuerzo genuino para mejorar, para emprender, para generar esa dinámica de crecimiento, de armar proyectos que a su vez generan expectativas. Aún cuando escasea el buen ánimo, el país productivo expresa sus fortalezas y aguarda esperanzado por un cambio. Un cambio que puede comenzar en las urnas pero que debe venir por parte de un profundo sinceramiento de la clase política y dirigente. Faltan ideas, un proyecto de país de largo plazo, respetando reglas de juego y normas. Los relatos arcaicos cargados de promesas pertenecen al pasado.
Basta con remitirnos a los informes económicos y políticos de algunos especialistas que hablan despojados de tendencias políticas. Nuestro Agro se nutre en ellos para brindar información seria a sus lectores para que cada uno pueda formarse su propia opinión. En la presente edición se pueden leer informes y notas que orientan en tal sentido. Por ejemplo, el economista y asesor de empresas Carlos Seggiaro analiza el contexto internacional refiriendo que los precios de las commodities no están pasando por su mejor momento: incluye granos, aceites, metales, petróleo porque "la economía internacional no está de fiesta", apenas muestra un discreto escenario de crecimiento. Por otra parte, las tasas de la FED (Banco Central de EE.UU.) durante 2018 subieron y fortalecieron el dólar frente al euro y otras monedas, lo que hace deducir que se debería descartar un escenario alcista para las commodities durante 2019. El informe anual de Seggiaro menciona un 2018 con proceso recesivo de un 2,5% en la nivel de actividad económica (PBI) con perspectivas  de un estancamiento hasta mitad de 2019 y un débil nivel de recuperación en el segundo semestre. Con respecto a la inflación que viene, los economistas manejan números del 25 al 30%, lo que sigue siendo alta, recién de cara al 2020 se podría hablar de entre 10 al 15%. En cuanto al dólar se supone que estará acompañando a la inflación, deberá mostrarse competitivo para responder al acuerdo con el FMI. 
Los economistas coinciden en que se deberán bajar las tasas de interés que frenan las inversiones y son incompatibles con el funcionamiento del sistema productivo. El Banco Central Argentino se ha comprometido y en este comienzo de año hay algunas señales. Los que producen porcinos, carne vacuna y leche seguirán acotados por un mercado interno con bajo poder adquisitivo. Si hay un dato positivo surge de las expectativas que genera una buena cosecha gruesa cuyos cultivos están sometidos a los comportamientos del clima que por estos días anda haciendo estragos en algunas zonas puntuales. Una cosecha que va a permitir el ingreso de un importante volumen de dólares por exportaciones lo que reforzará la caja del Estado que poco hace para achicar sus gastos. 
Todo lo que se va describiendo influye en la desconfianza que existe en el mundo al momento de tener que decidir inversiones de largo plazo en Argentina.
Precisamente un informe de los CREA muestra una fuerte caída de las expectativas entre los productores agropecuarios. En noviembre pasado el nivel de confianza de los productores cayó a un 43,5 contra el 71,2 del mismo mes en 2017, lo que refleja que el desempeño de las empresas agropecuarias individualmente mostraron fuertes altibajos que obligaron a replantear sus estrategias frenando proyectos de distinta índole. El deterioro lógico en las expectativas que existían en 2016 y 2017 que mostraban un alto índice de confianza hacia el partido que gobierna y hoy no están. Se observa una clara percepción de deterioro, tal como lo muestra con respecto a un año atrás el Indice de Confianza de Empresas Agropecuarias (ICEA) que se realiza mediante una encuesta cuatrimestral de CREA.
Por su parte  Claudio Zuchovicki, en diálogo con Nuestro Agro, reconoce que muchos países líderes tienen problemas políticos y económicos y habla de que la "Argentina es un país muy vulnerable a los contextos internacionales porque tiene un déficit fiscal importante y necesita del financiamiento externo, la Argentina no tiene ahorro interno, la sequía y un contexto internacional desfavorable jugaron en contra y apareció el problema de la balanza de pagos en 2018".
Hay una clara referencia a que Argentina perdió mucha competitividad por la suba de costos y la rentabilidad del productor cayó por un esquema de mayor presión fiscal. 
¿A quiénes les puede ir un poco mejor durante 2019? Son mencionados la minería, la energía, el turismo, la tecnología y el campo. Por su parte el sector industrial arranca el año con una marcada retracción, lo refleja la FISFE en Santa Fe que indica fuerte caída del consumo interno pero también un fuerte retroceso en las inversiones e incluso en algunas exportaciones. Una vez más, Santa Fe sufre el drama de las inundaciones, en este momento con más de 500.000 ha. productivas en su fértil domo occidental (Dpto. 9 de Julio) y también en el Dpto. Vera, con riesgo que otras áreas puedan quedar afectadas en las próximas semanas si no cambia el comportamiento del clima.
Esta es la foto que se puede mostrar en este comienzo de año. Cabe esperar que sople algo de viento a favor y el panorama de incertidumbre se revierta más temprano que tarde en un año donde una vez más, puede jugarse el futuro del país. Un cambio que en gran parte está en manos de todos los argentinos. 

Fuente: Nuestro Agro

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