Nota publicada Edición Impresa "Marzo 2019"
Editorial

Ineficiente infraestructura para una cosecha de primera

Comenzó por estos días a intensificarse el movimiento de camiones por las principales rutas de la Pampa Húmeda y desde el norte y el NEA hacia los puertos y terminales graneleras asentadas en su mayoría a la vera del río Paraná. Las provincias de Santa Fe y Buenos Aires reúnen la mayor cantidad de puertos, además de los complejos marítimos de Bahía Blanca y Quequén que se destacan en el sur.
Está en marcha una nueva cosecha de granos gruesos en el país que le redituarán al Estado un ingreso que se estima en U$S 30.000 millones por exportaciones de aceites, harinas, expellers y grano sin procesar. Alrededor del 45% de las exportaciones argentinas son productos que provienen del campo. De allí la importancia que adquiere cada campaña. La primera parte de este ciclo estuvo dado por la cosecha de trigo que fue un récord con 19 millones de tn. a los que se debe agregar 4 millones de tn. de cebada, otro cultivo que crece en área sembrada. Lo ha seguido el girasol y actualmente el maíz que avanzó con 300.000 ha.más, estimándose una cosecha nacional que puede superar 46 millones de tn. de los cuales 28 millones estarían arribando a los puertos para su exportación. Solamente el NOA y el NEA movilizarán alrededor de 220.000 camiones para transportar este cereal y el total de la cosecha demandará alrededor de 550.000 unidades solamente para maíz. Si se agrega la cosecha de soja que comenzará en las próximas semanas en el norte, la estimación que se hace desde la Bolsa de Comercio de Rosario es de 4.000.000 de viajes de camiones de variado porte, incluyendo el debut de algunos bitrenes que comienza a experimentarse.
Estamos ante otra importante cosecha, decisiva para el Estado que necesita de dólares para cerrar estrechamente sus cuentas y ante el desafío de transportar tan importante volumen de carga -130.000 tn-utilizando una infraestructura obsoleta por su deterioro y atraso. Ausencia de autopistas clave como la AO 12, la 33, la 34, por citar algunas de las más conocidas, como también la falta de ingresos adecuados a los puertos, la falta de estaciones de trasbordo de carga, de ensanche de puentes y accesos a los grandes centros de acopio, son parte de una notoria falencia que se muestra con toda su realidad en una época clave para el país que abarca los meses de marzo, abril, mayo y junio.
En el mientras tanto aparecen todos los riesgos que significa movilizar más de 4 millones de unidades por rutas estrechas y en mal estado, obligando a los trabajadores del volante a inmensos esfuerzo para cumplir en tiempo y forma la entrega de mercadería, muchas veces sin los descansos necesarios y sometidos al manejo de unidades que en muchos casos deberían estar en los desarmaderos. El atraso en la actualización de unidades cero kilómetro es más que notorio y las consecuencias son los reiterados accidentes con sus pérdidas y riesgo de vidas humanas.
Poco hace y poco devuelve el Estado para que este gran cuello de botella que genera una cosecha que se la necesita todos los años, se revierta y se convierta en un ciclo virtuoso que estimule a producir más pero con mejores condiciones logísticas en todas las etapas: desde la cosechadora hasta los puertos. Faltan caminos rurales e interdistritales que permitan un rápido ingreso y egreso de la flota de camiones y maquinaria, un primer engranaje clave para llegar a los puertos, como así también la mejora de acceso a los mismos y la falta de playas de estacionamiento con servicios mínimos y elementales para los camioneros.
Los funcionarios exponen los números de cada cosecha con la altivez propia de la política, casi como si fueran ellos quienes son hacedores de estos éxitos que brinda el campo trabajando a puro riesgo. Un Estado siempre ausente, especialmente en las desdichas y avatares que padecen las empresas agropecuarias, pero siempre fiel al momento de reclamar los pagos impositivos, olvidando todo lo que suele perder un productor cuando lo asola una inundación o una sequía.
La relación de lo que es el esfuerzo del productor con respecto a lo que le aporta al Estado sin tener ningún retorno, resulta tremendamente desigual a la hora de evaluar la trascendencia económica y social de cada campaña granaria, sin contar con lo que aportan otras economías tan importantes como es la producción de carne, leche, frutas y verduras. Es la Argentina anónima la que sigue realizando los mayores esfuerzos para atender los fracasos políticos de la mano de una vergonzoza corrupción en todos los rincones gubernamentales donde siempre se gasta más de lo que ingresa. Algunas obras anunciadas apenas si comenzaron. La ausencia de inversiones en infraetsructura vial es notoria, con corredores que sólo se limitan a cobrar peaje sin realizar mantenimiento y mejorar la seguridad en cada vía. Un caso de obsolecencia es la autopista Santa Fe-Rosario y Rosario-Buenos Aires, agregándose actualmente el deterioro de la AO 9 – Rosario-Córdoba- con tramos donde está complicado transitar. Crece el tránsito y no se renuevan las carpetas de rodamiento. Es la Argentina! 

Fuente: Nuestro Agro

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