Nota publicada Edición Impresa "Enero 2020"
Mercado de Granos

La renta agrícola, otra vez en la mira del Estado

Un informe de FADA revela un aumento de su tradicional índice registrado en el mes de diciembre. ¿Qué puede pasar este año con el incremento de los DEX?

Considerando derechos de exportación de 30% para soja y 12% para el resto de los cultivos, la medición de diciembre de 2019 realizada por la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) marca una participación de los impuestos sobre la renta agrícola del 60,4% para el promedio ponderado de los cultivos de soja, maíz, trigo y girasol. Es decir, que de cada $100 de renta (valor de la producción menos costos) que genera una hectárea agrícola, $60,40 se lo llevan los distintos niveles de Gobierno.
Mientras que el promedio ponderado de cultivos a nivel nacional es de 60,4%, la participación del Estado en soja es del 64,5%, maíz 53,9%, trigo 53,5% y girasol 62%. Las diferencias entre cada cultivo radican en los impuestos, como el caso de soja que tiene 18% más de derechos de exportación que el resto, y en la renta que genera cada cultivo, a menor rentabilidad mayor participación relativa de los impuestos. 
Ese 60,4% de participación del Estado, está compuesto por impuestos nacionales, provinciales y municipales. Los impuestos nacionales no coparticipables explican el 62,1% del total de impuestos que afronta una hectárea agrícola en Argentina. La composición central de estos impuestos son los derechos de exportación, a los que se le suma el impuesto a los créditos y débitos bancarios.
Los impuestos nacionales coparticipables entre el Estado nacional y los Estados provinciales, explican el 33,4% de los impuestos medidos. Aquí tenemos principalmente el impuesto a las ganancias (neto del impuesto a los créditos y débitos) y el IVA. Las provincias reciben parte de este 33,4% como coparticipación, y también recaudan diversos impuestos. En el Índice FADA nacional se consideran el impuesto inmobiliario rural y el impuesto a los ingresos brutos, con una alícuota reducida, ya que ni Córdoba ni Santa Fe, por ejemplo, cobran este impuesto. Así, los impuestos provinciales explican el 3,9% de los impuestos totales. Más abajo se detalla provincia por provincia. Por último, los impuestos municipales explican el 0,6% de los impuestos en el Índice FADA promedio nacional. En provincias que cobran estos impuestos, la participación es mayor. El componente central de estos impuestos municipales son las tasas viales. 

El rol de los derechos de exportación
Con respecto a septiembre, los impuestos nacionales no coparticipables incrementaron su participación, pasando del 55,6% al 62,1%, mientras que todo el resto cayó en participación. "Este cambio en la composición es resultado del incremento de los derechos de exportación, que son un impuesto no coparticipable, que al mismo tiempo reduce un impuesto coparticipable como es el impuesto a las ganancias. Si bien ganaron participación los impuestos nacionales, se incrementó la participación del estado en la renta agrícola, por lo que el resto cayó en términos de participación, pero no necesariamente en términos nominales", explicaron los expertos de FADA.
Estos cambios, significan una reducción del federalismo por tres vías. La primera es que se incrementan los recursos no coparticipables en manos de Nación, la segunda es que se reducen los recursos coparticipables por reducción del impuesto a las ganancias y la tercera es por los recursos que salen de las regiones productivas en el marco de la suba de derechos de exportación. A modo de ejemplo, FADA estimó que cada cinco puntos de derechos de exportación, salen del departamento Río Cuarto (Córdoba) los recursos equivalentes al presupuesto de la Municipalidad de Río Cuarto, por tomar un ejemplo.

Tipo de cambio y costos 
En los últimos 12 meses, el incremento del tipo de cambio nominal fue del 59%, pasando de $37,70 por dólar a $59,80. En los últimos tres meses, se incrementó un 4,9%. En términos de tipo de cambio real multilateral, en los últimos 12 meses subió un 3%. Medido a precios de diciembre de 2019, el tipo de cambio de diciembre de 2018 era de $58,33. Mientras que en diciembre de 2017 fue de $42,71, medidos a precios de diciembre de 2019. 
Por otra parte, FADA indicó que los costos en dólares se han mantenido relativamente estables. Mientras que los costos en pesos (fletes y labores agrícolas) todavía no se han actualizado completamente por la propia estacionalidad agrícola. Por este motivo, "los costos en pesos, se depreciaron producto del incremento del tipo de cambio". De todas maneras, seguramente los costos en pesos se actualicen en los próximos meses y si el tipo de cambio se mantiene estable, como lo ha hecho los últimos tres meses, "podrían crecer en términos de dólares y reducir la renta agrícola, con un impacto a la suba del índice FADA; esto sucede cuando el tipo de cambio comienza a atrasarse respecto a los costos".
Por el lado de los costos en dólares, queda la posibilidad de que pase lo que sucedió con la vigencia anterior del cepo cambiario, que también restringía las importaciones, donde los costos de los insumos dolarizados comenzaron a subir, generando una inflación en dólares de la estructura de costos agrícolas.
"Si se analiza la estructura de costos de los cultivos de acuerdo a la moneda en la que están expresados, se puede identificar que un 60% de los costos de una hectárea de soja están estrictamente dolarizados mientras que el restante 40% están pesificados. Esta relación en junio era 57%-43%, pero al aumentar el tipo de cambio real, hace que los componentes pesificados tengan menor peso relativo", reveló el informe. Si se considera el costo de la tierra dentro del esquema de costos, los costos dolarizados en una hectárea de soja pasan a representar el 71%. 
En el caso del maíz, como los fertilizantes y semillas tienen más peso que en el caso de la soja, los costos dolarizados ascienden al 66% de la estructura, mientras que los pesificados alcanzan el 34%. Si se considera el costo de la tierra, el peso de los costos dolarizados asciende al 72%. El componente en pesos, también suele tener una alta relación con el dólar por dos motivos: la rápida transmisión de la devaluación a los precios que hay en una economía inflacionaria como la argentina; y porque dentro de los costos pesificados está, por ejemplo, el flete cuyos costos dependen en gran medida del precio del combustible y este está ligado directamente al precio del petróleo y del dólar. Lo mismo con las labores. Además de que el valor de los camiones y maquinaria también guarda correlación con el tipo de cambio. 

Índices provinciales
Mientras el índice FADA nacional es de 60,4%, Córdoba registra un 59,9%, Buenos Aires 61,7%, Santa Fe 59,3%, La Pampa 62,3%, y San Luis 58,7%. En estos resultados, se conjugan los rindes, los impuestos provinciales y locales y los fletes, que generan efectos diferenciados sobre cada uno de los cultivos. Así como la participación de cada cultivo en el área cultivada de cada provincia. Así, por ejemplo, el bajo número de San Luis se explica, en parte, por la mayor proporción de maíz con respecto a soja en su área cultivada.
En el caso de Santa Fe, al igual que Córdoba, no se pagan Ingresos Brutos, pero sí existen las tasas municipales como en el caso de Buenos Aires. El valor promedio del impuesto inmobiliario rural es de $583. Aunque, con altas disparidades regionales, los campos del sur provincial pueden pagar decenas de veces lo que pagan algunos del norte. Esta disparidad es importante aún considerando la capacidad productiva y la diferencia en el precio de la tierra. En cuanto a las tasas municipales, se estimaron en un promedio de $247 por hectárea. En la mayoría de los casos estas tasas están expresadas en litros de gasoil.

Costos 
Para profundizar en cada caso, se analizan los costos involucrados en una hectárea de maíz, para tomar como ejemplo. En el cálculo del índice se toma desde el valor FOB al resultado después de todos los impuestos. Por ello, se consideran los costos de exportación (fobbing), comercialización, transporte, seguros, administración y producción.
Al analizar los costos resaltan dos puntos. El primero, los gastos de fobbing representan entre el 10% y el 12% de todos los costos involucrados en una hectárea de maíz. Resulta llamativo que estos gastos representen lo mismo que cuestan los fertilizantes, tanto en maíz como en soja. 
El segundo punto, son los fletes, donde se puede ver claramente cómo se va incrementando la participación a medida que uno se desplaza hacia el interior mediterráneo. En el caso del maíz, el flete representa el 16% de los costos en Buenos Aires, en Córdoba el 18%, en San Luis el 21% y en La Pampa el 18%. En Santa Fe, como el grueso de la producción se encuentra cerca de los puertos, representa el 10%. 
Cabe aclarar, que en la medición de junio, antes de la última devaluación, los fletes tenían una participación relativa entre 5% y 10% superior, de acuerdo a la provincia. Así, entre fobbing y flete, suman entre el 26% y el 31% de los costos de una hectárea de maíz, sin considerar el costo de la tierra. 

Fuente: Nuestro Agro

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