Nota publicada Edición Impresa "Marzo 2020"
Mercado Ganadero

Por qué subieron los precios en el mercado interno

Un informe de ROSGAN analiza el fenómeno centrándose en la composición de la oferta. ¿Qué ocurre con el valor de la hacienda en pie?

Los precios de la carne vacuna al mostrador han estado subiendo en los últimos meses por encima de la inflación. De acuerdo a los relevamientos de precios minoristas realizado mensualmente por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), el precio promedio de los distintos cortes de carne vacuna ha estado registrando alzas de entre 2 y 5 puntos por encima de la inflación desde noviembre del año pasado.
En el último relevamiento de enero de 2020 el precio de la carne registró una nueva corrección del 7,4% mensual contra una tasa de inflación que se ubicó apenas en el 2,3%. Para el mes de febrero que acaba de cerrar, si bien todavía no se conocen las mediciones finales, se sabe que el precio de la carne al mostrador siguió corrigiendo a tasas que probablemente terminen repitiendo la performance de enero contra una inflación que, de acuerdo a las expectativas del mercado, se mantendría relativamente estable o con leves aumentos respecto de enero.
¿A qué responde concretamente esta suba siendo que el consumo aún no ha logrado recomponer plenamente su poder adquisitivo, más allá del ingreso adicional que representan usualmente los aguinaldos de fin de año o incluso los programas de ayuda específicos orientados a los sectores de ingresos más bajos? Para hallar la respuesta, un informe de ROSGAN se centró en la composición de la oferta y no tanto el excedente total que estaría absorbiendo, de manera aparente, el mercado interno.
"Actualmente, existe un faltante de esa hacienda liviana que mayoritariamente prefiere el consumo y es el que precisamente se estaría trasladando a precios. Si bien la faena en Argentina es sumamente estable, la dinámica de las distintas categorías tiene sí su propia estacionalidad", explicaron los expertos. En el Gráfico 1 se puede observar el comportamiento de la faena mensual de terneros durante un período de diez años, medida como índice en relación a un promedio enero-diciembre=100. De la serie se ha incluido el 2019, debido los cambios introducidos en la clasificación de la faena.
"De este modo, se advierte que la oferta de terneros suele ser escasa desde diciembre-enero hasta casi el final de la zafra, en abril-mayo, con índices que fluctúan entre los 90 a 95 puntos. Luego, alcanza su pico en los meses julio-agosto, con 114 a 115 puntos, siempre en relación a un promedio anual de 100. Sin embargo, este patrón estacional se ha estado alterando desde el año pasado. Si bien resulta dificultoso el análisis de una serie continua hasta la fecha dados los cambios introducidos en la clasificación de la faena, tomando la categoría machos de dos dientes, vigente a partir de abril del 2019, vemos que el pico de faena en 2019 se produce con cierto corrimiento respecto de su estacionalidad histórica", indicaron. Si bien durante los meses de julio-agosto se observa un leve incremento en la faena de esta categoría, posteriormente, durante el último trimestre del año vuelve a registrar un segundo pico y esta vez más pronunciado que escapa claramente a su comportamiento estacional.
Para los técnicos del Mercado Ganadero, este corrimiento de la oferta de terneros responde claramente a una prolongación del período de recría; es decir, que no se trata de un faltante estructural ya que se está produciendo lo mismo pero más lentamente. El por qué de este cambio se explica directamente "por la baja rentabilidad que ofrece hoy un sistema de engorde intensivo, a base de maíz, lo que genera que los feedlots pierdan capacidad de reposición y desde el lado del criador exista un mayor incentivo a retener los terneros, extendiendo las recrías a campo".
Este faltante de hacienda liviana sin dudas repercute en el precio de la hacienda en pie. Si se toma como referencia la categoría de novillitos livianos del Mercado de Liniers (300 a 390kg), vemos que en los últimos 3 meses su valor registró una suba –a valores corrientes- del 18% contra un índice general (IGML) que avanzó un 6% en el mismo período.
Respecto a los valores de la carne al mostrador, es cierto que el precio de la carne al público ha tenido una importante recomposición. "Tomando los datos del IPCVA, para los últimos 12 meses medidos desde enero, el precio de la carne vacuna subió un 60,9% mientras que el aumento general de precios medido por el INDEC a través del Índice de Precios al Consumidor registró una tasa del 52,9% interanual", indicaron.
Es decir, que el precio de la carne al mostrador logró una recomposición de ocho puntos respecto de la inflación. Sin embargo, el precio de la hacienda liviana en Liniers durante el mismo período avanzó un 65,3% que, contra inflación, supone una recomposición de más de 12 puntos, y si lo medido contra el Índice General Mercado de Liniers (IGML), que lleva implícito el efecto de otras categorías traccionadas hasta hace pocos meses fuertemente por la exportación, la brecha se amplía a 17 puntos sobre la inflación.
"El escaso poder adquisitivo de los salarios, hace que los precios al mostrador no logren acompañar plenamente la suba que sí ha estado registrando la hacienda en pie, llevando a algunos eslabones intermediarios de la cadena a asumir parte de este costo", concluyó el informe. 

Fuente: Nuestro Agro

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